En cierta ciudad hay dos familias que quieren casar a las hijas; pero no hay chicos adecuados en el pueblo, así que deciden unirse para buscarlos por los pueblos de los alrededores.
Finalmente encuentran dos excelentes partidos, y les invitan a que vayan a conocer el pueblo. Pero resulta que uno de ellos se arrepiente por el camino, y sólo uno de ellos llega al pueblo. Y es una joyita, así que las dos familias lo quieren.
Total, que las dos familias empiezan a discutir de quién es el novio, y como la cosa no se aclara, deciden hablar con el juez más viejo de los alrededores. El juez decide lo siguiente:
– Lo que haremos es muy simple. Partiremos al chico por la mitad, y le daremos un trozo a cada familia para que no hayan discusiones.
Entonces la madre de una de las novias dice:
– No, por favor, pobre muchacho, como le van a hacer eso.
Pero la segunda madre dice:
– ¡Eso, eso, que lo partan, que lo descuarticen!
Entonces el juez mira a la segunda madre y decide:
– El chico se casa con su hija; usted es la verdadera suegra.

Comentarios (3)
Me he reído muchísimo con este chiste, de verdad. Muy ingenioso y bien escrito, ¡enhorabuena! Necesitaba una risa así, gracias por publicarlo. ¡Más de estos, por favor! Me alegran el día.
Me ha encantado el giro final, súper ingenioso. Me ha cambiado el ánimo para bien, gracias. Seguid publicando más, que alegran un montón. Me he quedado con una sonrisa tonta, ¡genial!
Me he reído muchísimo con este chiste, de verdad. El juego de palabras está finísimo, me ha sorprendido. El juego de palabras está finísimo, me ha sorprendido. Lo apuntaré para contarlo en la próxima comida familiar.