—Qué mala suerte tuve ayer —le comenta Marcos a su amigo
Andrés—. Estaba admirando un bonito cielo nublado mientras
paseaba con mi novia por unos jardines, tropecé, me di un buen
porrazo y… ¡en vez de nubes acabé viendo las estrellas!
—Qué mala suerte tuve ayer —le comenta Marcos a su amigo
Andrés—. Estaba admirando un bonito cielo nublado mientras
paseaba con mi novia por unos jardines, tropecé, me di un buen
porrazo y… ¡en vez de nubes acabé viendo las estrellas!