Dos jubilados se encuentran hablando sobre el envejecimiento:
– Mira, la peor parte se la llevan nuestras mujeres. Además, ellas siempre se negarán a admitir que envejecen y tratan por cualquier medio de esconder sus achaques.
– Sabes que si?… Tienes toda la razón.
– Pero te cuento que he encontrado un buen truco para hacerles ver sus discapacidades por medio de un jueguito: Si quieres saber si tu mujer se está empezando a quedar sorda, colócate a 10 metros de ella y hazle una pregunta. Cuando veas que no te responde, acércate a 5 metros. Después a 2 metros y luego a 1 metro. Ya no le quedará más remedio que darse cuenta que esta sorda.
El Jubilado encuentra que la idea es buena y cuando llega a casa se coloca a 10 metros de su señora y pregunta, levantando la voz:
– Cariño, ¿Qué hay de cena?
No recibe respuesta. Entonces se acerca a 5 metros y le pregunta de nuevo:
– Cariño ¿Qué hay de cena?
No recibe respuesta por lo que decide acercarse a 2 metros:
– Mi amor ¿Qué vamos a cenar?
¡Nada de nada! Se acerca a 1 metro de ella y…
– mi vida ¿Qué vamos a cenar?
Y la esposa enfurecida le grita:
– Viejo sordo, te he dicho 4 veces que pollo con papas fritas!!

Comentarios (3)
Tremendo humor, justo lo que necesitaba ahora. Lo voy a compartir con mis amigos para que se rían también. No puedo dejar de sonreír, qué bueno. Lo guardo para contarlo en la próxima reunión, verás qué risas.
Qué bien contado está, me ha animado el día. Deberían hacer una serie solo con chistes como este. Me quedo con la ocurrencia final, es genial. ¡Más de estos, por favor! Me alegran el día.
De lujo este chiste, muy simpático y fresco. No puedo dejar de sonreír, qué bueno. Me quedo con la ocurrencia final, es genial. Humor del bueno, con gracia y sin ofender a nadie.