Chiste La rana y el viejo

Iba un viejito por el bosque cuando escuchó a sus
pies una débil voz.
Se agachó y descubrió que quien le hablaba era una
ranita:
– ‘Soy una princesa hermosa, erótica y sensual,
diestra en todos los placeres de la carne y el amor.. La reina mala,
envidiosa de mis encantos, me convirtió en rana, pero si me das un beso,
volveré a ser quien era y te daré todos los goces y deleites que
mi voluptuoso temperamento y mi ardiente concupiscencia pueden producir’.
El viejito levanta la rana y se la echa en el bolsillo.
Asoma la cabeza la ranita y le pregunta muy desconcertada:
-¿Qué? ¿No me vas a besar?
– ¡No! -Respondió el viejecito
– A mi edad es más divertido tener una rana que habla, que una maniática sexual!

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Comentarios (3)

Tremendo humor, justo lo que necesitaba ahora. Me quedo con la ocurrencia final, es genial. Me ha cambiado el ánimo para bien, gracias. Me ha levantado el ánimo por completo, gracias.

De lujo este chiste, muy simpático y fresco. Deberían hacer una serie solo con chistes como este. Me quedo con la ocurrencia final, es genial. ¡Más de estos, por favor! Me alegran el día.

Tremendo humor, justo lo que necesitaba ahora. Seguid publicando más, que alegran un montón. Necesitaba una risa así, gracias por publicarlo. Lo guardo para contarlo en la próxima reunión, verás qué risas.

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