Chiste Con la S

Sábado, siniestros sonidos surcaban sombríamente Salamanca.

Sintiéndose solitario, Sergio, sentado sobre su suntuoso sofá, suspiró, sopló, salpicó saliva. Saltó súbitamente. Sordos silbidos sonaban. Susurro sigiloso:
– Soy Silvia.
– ¡Salve! -silabeó Sergio-, sonsacaré sus secretos.

Silvia saludó, se sacó su saco satinado, soltó sus sandalias, se sentó. Sergio sirvió sendos sakes, salchichones, saladitos, surubíes sin sal, selectas sardinas sancochadas. Silvia, sonrojada, sorbió su sake sin sonreír. Sólo sentenció:
– Soy solamente suya, Sergio. Suspenda sus sibaríticos servicios.

Silencio, Sahumerios sutiles soplaban serenamente.
– Soy sincero, Silvia. Suelo soñar su sensual sonrisa, sus sonoros suspiros, sus semejantes senos salmantinos, símil sandías…
– Soso, soy sueca.
– Silvia, siento singular sinsabor. Solemnemente suplico su sanción.
– Subestimé su sensiblería. ¡Suélteme, sátiro senil, sanguijuela sarnosa, sapo sobrealimentado!

Salió Silvia subrepticia. Sergio se suicidó silenciosamente.

Valora este chiste !!!
[Total: 0]

Comentarios (3)

Me he reído muchísimo con este chiste, de verdad. No puedo dejar de sonreír, qué bueno. Necesitaba una risa así, gracias por publicarlo. Entretenidísimo, me hizo desconectar un rato.

Qué chispa tiene este chiste, me partí de risa. Seguid publicando más, que alegran un montón. El juego de palabras está finísimo, me ha sorprendido. Qué arte, ojalá subáis más chistes así.

De lujo este chiste, muy simpático y fresco. Me quedo con la ocurrencia final, es genial. Me ha cambiado el ánimo para bien, gracias. Me he quedado con una sonrisa tonta, ¡genial!

Dejar un comentario

Compártelo con quien quieras