En la taquilla de la estación ferroviaria.
—¿Me da un billete para Antenor?
—¿Antenor?… ¿Dónde narices está ese sitio?
—No es un pueblo, hombre. ¡Es mi hijo, el que está sentado en
aquel banco!
En la taquilla de la estación ferroviaria.
—¿Me da un billete para Antenor?
—¿Antenor?… ¿Dónde narices está ese sitio?
—No es un pueblo, hombre. ¡Es mi hijo, el que está sentado en
aquel banco!