Un señor telefonea al médico muy preocupado y le dice:
—¡Doctor! ¡Estoy fatal! Estoy obsesionado con una idea: ¡creo que
me he convertido en un ordenador!
El doctor se arma de paciencia y le responde:
—¡Tranquilícese, respire hondo y venga inmediatamente a mi
consulta!
El señor guarda silencio un momento y al fin responde:
—¿Ir a su consulta? Hum… La verdad es que no puedo. ¡Mi cable
de alimentación no es lo bastante largo!
