—Tendré que ir al oculista —le comenta a su esposa un señor que
está leyendo una novela en el salón de su casa—, ¡no soy capaz de
distinguir si estoy leyendo una novela rosa o una novela negra!
—Tendré que ir al oculista —le comenta a su esposa un señor que
está leyendo una novela en el salón de su casa—, ¡no soy capaz de
distinguir si estoy leyendo una novela rosa o una novela negra!