Skip to main content

Chistes de familia

Chistes de familias, familiares, amigos íntimos, parejas, amor, hijos, padres, madres, abuelos, abuelas, tíos, tías. Los mejores chistes de familia, chistes,chistes para reírse en familia,chistes de familias numerosas, chistes humor en familia chistes de hijos y padres, chistes para estar en familia

El padre de ella

Un tipo se quería casar con una muchacha judía y para eso le pidió permiso al padre de ella. Al ir a la casa de los judios, el padre le explicó:
“Nosotros somos judíos y tenemos una manera peculiar de hacer las cosas, si
te quieres casar con mi hija tendrás que pasar una prueba. Toma esta manzana
y regresa mañana.
El chico salió con su manzana y regresó al día siguiente, el padre de la
chica le pregunta:
“¿Qué hiciste con la manzana?”
“PUES ME LA COMÁ, TENIA HAMBRE” le dice el tipo.
El judío le dice: “Muy mal, muy mal. Nosotros los judíos pelamos la manzana
y con la cáscara hacemos un vino delicioso, luego la partimos en dos, nos
comemos una mitad y el resto la repartimos entre la familia, luego las
semillas las vendemos en el mercado y si nos sobran las sembramos en la
casa. ¿Te das cuenta? No nos damos el lujo de desaprovechar lo más mínimo de
cada alimento. Así somos nosotros, te daré otra oportunidad. Toma este
chorizo y vuelve mañana.”
El tipo salió y regresó al día siguiente.
“Muy bien”, le dice el judío, “¿que hiciste con el chorizo?”
Bueno Señor”, responde el muchacho, “con la cuerdita que ataba el chorizo me hice unos cordones, con el pedazo de metal que traía en la punta hice una medallita para su hija, luego partí el chorizo en rodajas, me comí un pedazo y el resto lo repartí entre mi familia y los pobres.”
Muy bien” dice el judío, “¿y que hiciste con el forro del chorizo?”
“Fabriqué un condón y me cogí a su hija y aquí le traigo la leche para que
se haga un capuchino… ¡¡viejo hijoputa!!

El paquete que no era

Un amigo mío se fue a Madrid sabiendo que su novia necesitaba unas gafas para la vista y, encontrando la ocasión de comprarle unas muy bonitas y baratas, entró en una óptica.

Después de ver unas cuantas, se decidió y le compró unas. La dependienta se las envolvió y pagó la cuenta pero, al marcharse, en lugar de coger la caja con las gafas, cogió otra muy parecida que había al lado y que contenía unas bragas que, seguramente, alguna clienta de las que había en la óptica se acababa de comprar. Mi amigo no se dio cuenta de la equivocación, se fue directamente a correos y le envió la caja a su novia, junto con una carta. La novia recibió el paquete y se quedó extrañada del contenido, así que leyó la carta que decía:

“Querida Marta:

Espero que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que llevas mucho tiempo con las otras que tenías y éstas son cosas que se deben cambiar de vez en cuando.

Espero también haber acertado en el modelo. La dependienta me dijo que era la última moda y me enseñó las suyas, que eran iguales. Entoces yo, para ver si eran ligeras, cogí y me las probé allí mismo. No sabes como se rió la dependienta, porque esos modelos femeninos en los hombres quedan muy graciosos y más a mí, que sabes que tengo unos rasgos muy alargados.

Una chica que había allí me las pidió, se quitó las suyas y se las puso para que yo pudiera ver el efecto que hacían. Las vi estupendas, me decidí y las compré.

Póntelas y enséñalas a tus padres, a tus hermanos y en fin, a todo el mundo, a ver qué dicen. Al principio te sentirás muy rara, acostumbrada a ir con las viejas y más ahora que has estado un tiempo sin llevar ningunas. Póntelas para ir a la calle y todo el mundo va a notar que las tienes.

Si te están muy pequeñas me lo dices, que si no te van a dejar señal cuando te las quites. Ten cuidado también de que no te estén grandes, no sea que vayas andando y se te caigan. Llévalas con cuidado y, sobre todo, no vayas a dejártelas por ahí y las pierdas, que tienes la costumbre de llevarlas en la mano para que todos vean tus encantos. En fin, para que te voy a decir nada más, estoy deseando vértelas puestas.

Creo que este es el mejor regalo que podía hacerte.
Un beso… Manuel.”