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Chistes de profesiones

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Pastor de compras

Un pastor esta guiando sus ovejas por un amplio prado en cuyo centro hay una via ferroviaria. Algunas ovejas estan paciendo por el centro de la via del tren cuando pasa un rapido y se las carga. El pastor se queda pensativo y al cabo de un rato comenta:

-Suerte que no ha pasado de lado, porque si no las mata a todas!
El mismo pastor al cabo de unos dias va a la ciudad para hacer unas compras. Paseando por una calle pasa por delante de una jugueteria y ve circular una miniatura de Ibertren, se lo mira y comenta:
-A estos habria que matarlos cuando aun son pequeños.
Sigue paseando el pastor y entra en una zapateria y le dice al dependiente:
-Deme los zapatos más grandes que tenga…
El dependiente le saca unos zapatos del numero 56 que son los más grandes que tiene. El pastor se los prueba y le dice al dependiente:
-Los necesito más grandes…
El dependiente le dice:
-Tengo una par de zapatos que miden un metro cada uno, que usamos para las promociones publicitarias …
El pastor se los prueba y se queda muy satisfecho, de tal modo que se los lleva puestos. Ya de regreso a su pueblo y precisamente cuando va a cruzar la via del tren, pasa otro Rapido y !!!ZAS!!! le corta los zapatos por la mitad. El pastor se pone muy contento y comenta:
-Suerte que los compre grandes, porque si no me pilla los pies.

Las sandalias afrodisíacas

Esta pareja de recién casados están de luna de miel en Líbano.
Paseaban por el mercado mirando la mercancia y cuando pasaron por una tiendita de sandalias oyeron un caballero que les dice:
– “Venid adendro de mi humilde diendita, baisanos.”
Los recién casados entraron y el hombre les dice que tiene unas sandalias especiales que los estimularán a tener un sexo salvaje como gran “gamello del desierto.”
La esposa estaba realmente interesada en comprar las sandalias después del comentario del Libanés, pero su marido pensaba que no las necesitaba, siendo un hombre joven y víril, así que le preguntó al tendero:
– “Cómo podrían esas sandalias convertirme en un monstruo del sexo?”
– “Sólo dienes que brobarlas, Saiheeb.”
Después de mucho acoso de su esposa, finalmente hace el intento.
Tan pronto como desliza sus pies en las sandalias, se le ve una mirada salvaje en sus ojos;
algo que su esposa no había visto nunca, una potencia sexual del demonio.
En un parpadeo de ojos, el marido agarró al Libanés firmemente por las nalgas, le bajó los pantalones y lo puso en cuatro listo para sodomizarlo.
El Libanés comenzó a gritar:
– “¡Bara, bara! ¡¡Te las busiste al revés, te las busiste al revés !!”