La señora Andrade se pesa nada más levantarse en la báscula de
casa. Y después de hacerlo le pregunta a su marido muy enfadada:
—¿Tenemos otra báscula en casa? ¡Necesito una segunda opinión!
La señora Andrade se pesa nada más levantarse en la báscula de
casa. Y después de hacerlo le pregunta a su marido muy enfadada:
—¿Tenemos otra báscula en casa? ¡Necesito una segunda opinión!