Dos borrachos beben en el mostrador de un bar, cuando entra una persona desesperada y gritando: ¡Julian, corre que a tú mujer la acaban de ingresar en el hospital!
Uno de los dos borrachos sale del bar como un bólido, en la calle toma una bicicleta que habia aparcada y al tratar de montarse se cae y se da un golpe en la cabeza con el borde de la acera. Una vez recuperado, el otro le interroga:
Pero, ¿qué te ha pasado, hombre?
No se, tio, yo ni me llamo Julian, ni tengo mujer, ni se montar en bicicleta.

Comentarios (3)
Me ha encantado el giro final, súper ingenioso. Lo voy a compartir con mis amigos para que se rían también. Así da gusto, humor sano y con mucha gracia. Lo guardo para contarlo en la próxima reunión, verás qué risas.
Qué chispa tiene este chiste, me partí de risa. Lo voy a compartir con mis amigos para que se rían también. Seguid publicando más, que alegran un montón. Me he quedado con una sonrisa tonta, ¡genial!
De lujo este chiste, muy simpático y fresco. Me quedo con la ocurrencia final, es genial. Lo voy a compartir con mis amigos para que se rían también. ¡Más de estos, por favor! Me alegran el día.