Un señor de ciudad está paseando por el campo y ve a un
campesino que sostiene en alto a un cerdito para que pueda
comerse unas manzanas directamente del árbol.
Extrañado, el señor le pregunta al campesino:
—Disculpe, pero ¿no sería más práctico sacudir el árbol y que el
cerdo comiera las manzanas del suelo? ¡Ahorraría un montón de
tiempo!
Y el campesino le responde:
—¡Desde luego, mira que llegáis a ser raros los de ciudad! ¿Y qué
necesidad tiene el cerdo de ahorrar tiempo?
