Una señora entra en una zapatería, elige un par de modelos y el
dependiente la ayuda a probárselos.
—Me aprietan un poco —se queja la mujer.
Sin embargo, el dependiente la tranquiliza:
—No se preocupe, señora, verá cómo en un par de días le irán
perfectos.
—Ah, muy bien —responde ella poniéndose en pie y dirigiéndose a
la puerta—, ¡entonces pasaré dentro de dos días!
