Chistes de Amigos

Chistes de amigos, amistades, colegas, gente, compañeros, compañeras, aliados, leal, queridos, amor, parejas.

Reloj regalado

Un amigo le dice a otro:
—Oye, me han regalado un reloj.

El otro, curioso, le pregunta:
—¿Qué marca?

Y él responde, tan tranquilo:
—¡Pues la hora!

Hasta ahí todo bien… pero claro, el otro se queda mirándolo con cara de “¿y este qué desayunó hoy?”.

—No, hombre, te pregunto la marca, si es un Rolex, un Casio, un Swatch…
—Ah, no sé. Es redondo, tiene manecillas… y hace “tic-tac”. Vamos, que si no marca la hora, lo devuelvo.

Y empieza a contarle la historia:
Resulta que el reloj se lo regaló su suegra. Dice que es un modelo “vintage”, lo cual en lenguaje suegril significa “lo encontré en un cajón desde 1984”. Lo mejor es que ni pila tiene. Es de esos que hay que darle cuerda, pero él, moderno, intenta cargarlo por USB. Dos horas buscando el cable del reloj… y nada, sólo consiguió electrocutarse el orgullo.

Luego presume:
—Pero oye, es un reloj inteligente.
—¿Ah, sí?
—Sí, cada vez que miro la hora me recuerda lo tarde que voy.

Y lo peor viene cuando intenta usarlo en una cita:
Ella le pregunta la hora, él lo mira con estilo y dice:
—Son las… eh… bueno, depende del ángulo del sol.

Porque claro, el reloj se ha parado. Desde hace tres días. A las 10:47.
Así que ahora llega tarde a todo, pero con precisión suiza: siempre a las 10:47.

Conclusión:
Hay relojes que marcan la hora… y hay relojes que te marcan la vida.
Y en su caso, la vida es un eterno “¡se me hace tarde!”.

Leñadores Juan y Pedro

Chiste de los Leñadores Juan y Pedro

Estaba Juan y Pedro trabajando de leñadores, cuando de pronto Juan se corta un brazo, rápidamente Pedro mete en una bolsa de plástico el brazo de Juan y lo lleva al hospital. Al siguiente día Pedro va a ver a Juan y lo encuentra jugando tenis, y Pedro dice:

¡Vaya, que avanzada es la tecnología de hoy!

Leñadores Pedro y Juan

Después de unos días, Juan se reincorpora al trabajo, pero el muy tonto se corta una pierna. De nuevo Pedro mete en una bolsa de plástico la pierna de Juan, y lo lleva al hospital. Al siguiente día Pedro lo va a visitar y lo encuentra jugando fútbol, y Pedro dice:

¡No cabe duda que esta tecnología es excelente!

El día siguiente Juan se reincorpora al trabajo, pero el muy tonto se corta la cabeza, rápidamente Pedro toma la cabeza de Juan, y la mete en una bolsa de plástico y lo lleva al hospital.

Al siguiente día Pedro va a visitar a Juan, pero no lo encuentra por ningún lado, rápidamente Pedro le pregunta a la enfermera dónde esta su amigo Juan y ella le contesta:

¡Se hubiera salvado! ¡De no ser por un idiota que le metió la cabeza en una bolsa de plástico y se asfixió!

Y así es la historia de estos leñadores.