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Chistes de profesiones

Chistes de profesiones, chistes de albañiles, chistes de campesinos, chistes de profesores, chistes de humor de profesiones.

El enano

Va un enano en un tren con dirección a Sevilla, y anuncian por megafonía:
-Atención, señores pasajeros. Este tren no efectuará la parada prevista en Córdoba por problemas mecánicos.
Entonces, el enano se echa a llorar. En esto, había por allí un legionario, que al verlo llorar se le acerca, y le dice:
-Oye enano,¿por qué lloras?.
Y le dice el enano:
-Lloro porque acaban de anunciar que el tren no para en Córdoba, y tengo que ir al entierro de mi padre.
-No te preocupes.Por mi madre y por la patria que tú te bajas en Córdoba.-le dice el legionario-vamos a hacer una cosa, cuando lleguemos a Córdoba, te cojo por los hombros y te saco por la ventanilla.Entonces tu echas a correr, y cuando alcances la velocidad del tren te suelto y así todo va bien.
Cuando llegan a Córdoba, el legionario trinca al enano por los hombros, lo saca por la ventanilla, el enano echa a correr, lo suelta, y vuelve a su sitio.
Al cabo de media hora, al legionario tiene sed y se va al vagón-bar. De repente, ve al enano llorando desconsoladamente, se le acerca y le dice:
-Oye enano, ¿no te habías quedado en Córdoba?.
-Si-le dice el enano lloroso-,pero es que dos vagones más atrás, había otro legionario fumando por la ventana, que al verme corriendo dijo:
-Tranquilo enano, que por mi madre y por la patria que tú aquí no te quedas.

El hombre bala

Hace unos años, un joven soldado norteamericano enviado a Vietnam, tuvo la mala suerte de ser alcanzado por una bala en el cipote, que nunca le pudieron sacar. Un día, en las trincheras, dio luz verde a sus fantasías y se lo hizo con una soldada que estaba para mear y no echar gota.
Pasaron unos veinte años, y el soldado y la soldada habían contraído matrimonio y tenían tres hijos: un niño de 4 años, una niña de 10 años y un adolescente de 16.
Un día, el más pequeño de los tres le viene al padre todo acojonado y le dice:
– ¡Papá, papá! ¡Estaba cagando y me ha salido una bala por el culo!
Para tranquilizarlo, su padre le dice:
– Pues tienes los mismos poderes que yo. Yo soy el hombre bala y puedo lanzar balas por donde quiera.
Así el chaval se va todo emocionado y la mar de contento.
El día siguiente, se le acerca su hija y le comenta:
– ¡Papá, papá! ¡Estaba meando y me ha salido una bala por el conejo!
Para tranquilizarla, su padre le dice:
– Mejor, así nunca te violarán.
Así la niña se va toda contenta y muy segura de sí misma.
Una semana después, viene su problemático hijo mayor sudando como un condenado y le grita:
– ¡Papá, papá! ¡Me estaba haciendo una paja y he matado al abuelo!