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Chistes de profesiones

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Españoles fogosos

Erase un vez tres militares; un frances, un ingles y un español que estaban presos por robo de armas en sus correspondientes cuarteles e iban a ser fusilados. Antes de esto se les dijo que tenian derecho a un deseo y el frances dijo:
– Yo querria, antes de morir, tener una noche de lujuria con Brigit Bardot.
– Concedido… A ver el ingles.
– Antes de ser fusilado al amanecer me gustaria pasar la noche con, p.ej., Samantha Fox.
– Concedido. A ver tu, español.
– Pues a mi me gustaria comerme una tortilla española.
– Pero vamos a ver… Como nos puedes pedir eso con todas las mujeres que hay? Los españoles no sois gente de sangre caliente, fogosos, etc…?
– Si, lo somos. Pero despues…a quien se lo iba a contar?

Arma secreta

Un teniente le tira fotos a su bonita esposa desnuda, hija de un oficial cubano.
La muchachita, siendo muy tímida, no se atreve a llevar el carrete a la tienda del fotógrafo y lo esconde en un maletín que está debajo de un sofá.
Al día siguiente, su padre se va de viaje, llevándose el maletín a otro país de Latinoamérica. Por error, le entrega a un general un carrete que supuestamente debería contener las armas secretas del ejército revolucionario, y que por lo contrario tiene guardadas las fotos sexy de su hija.
Tras revelar el carrete, asombrado por aquella belleza desnuda, el general decide viajar a Cuba para conocer los detalles de ese arma secreta.
Comiendo en la casa del oficial cubano conoce también a su hija y al respectivo marido.
¡Qué talento Ustedes los cubanos, y que dedicación a la patria! Solamente, creo que tengan un problema.
Estando el marido de misión y con semejantes armas en su casa, no dudo que tengan a tantos enemigos esperando.
La chica, que enseguida se percató del error que había sido cometido, sonrojó al escuchar su padre diciendo: eso puede ser que sea verdad, pero por lo menos no les pagamos a los patriotas que prueban nuestras armas. Son ellos los que nos pagan a nosotros, por patriotas entregados a la revolución.
Y el marido: creame, señor general, lo que le dice mi suegro es verdad. Nuestras armas están muy bien probadas, por muchos cubanos valientes, y todos los días nos entrenamos para enfrentarnos dignamente a una posible guerra.