Chiste Arma secreta

Un teniente le tira fotos a su bonita esposa desnuda, hija de un oficial cubano.
La muchachita, siendo muy tímida, no se atreve a llevar el carrete a la tienda del fotógrafo y lo esconde en un maletín que está debajo de un sofá.
Al día siguiente, su padre se va de viaje, llevándose el maletín a otro país de Latinoamérica. Por error, le entrega a un general un carrete que supuestamente debería contener las armas secretas del ejército revolucionario, y que por lo contrario tiene guardadas las fotos sexy de su hija.
Tras revelar el carrete, asombrado por aquella belleza desnuda, el general decide viajar a Cuba para conocer los detalles de ese arma secreta.
Comiendo en la casa del oficial cubano conoce también a su hija y al respectivo marido.
¡Qué talento Ustedes los cubanos, y que dedicación a la patria! Solamente, creo que tengan un problema.
Estando el marido de misión y con semejantes armas en su casa, no dudo que tengan a tantos enemigos esperando.
La chica, que enseguida se percató del error que había sido cometido, sonrojó al escuchar su padre diciendo: eso puede ser que sea verdad, pero por lo menos no les pagamos a los patriotas que prueban nuestras armas. Son ellos los que nos pagan a nosotros, por patriotas entregados a la revolución.
Y el marido: creame, señor general, lo que le dice mi suegro es verdad. Nuestras armas están muy bien probadas, por muchos cubanos valientes, y todos los días nos entrenamos para enfrentarnos dignamente a una posible guerra.

Comentarios (3)

Buenísimo, me hizo reír a carcajadas. Deberían hacer una serie solo con chistes como este. Me quedo con la ocurrencia final, es genial. Ahora mismo lo reenvío porque merece ser compartido.

Brillante remate, me ha dejado con una carcajada tremenda. Necesitaba una risa así, gracias por publicarlo. Necesitaba una risa así, gracias por publicarlo. Me he quedado con una sonrisa tonta, ¡genial!

¡Qué puntazo de chiste! Me ha cambiado el ánimo para bien, gracias. Lo voy a compartir con mis amigos para que se rían también. Prometo contarlo en casa, nos encanta reír juntos.

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