Chiste Difícil de contentar

Un ladrón es atrapado con las manos en la masa y conducido a los

tribunales.

Ya en la sala, el juez lo reprende:

—Y mientras estaba robando, ¿no se le ocurrió pensar en su

esposa?

—Claro que sí —responde el ladrón—, ¡pero no encontré nada de

su gusto!

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