Chiste El pequeño trombonista

Felipe va a casa de su amiguito Alberto y lo encuentra practicando

con su trombón.

—Vaya… pero ¿no me habías dicho que odiabas tocar este

instrumento?

—Sí —le responde Alberto con una sonrisa maliciosa—, ¡pero eso

fue antes de descubrir que el sonido de mi trombón pone de los

nervios a todo el vecindario!

Dejar un comentario

Compártelo con quien quieras