Clara le dice a su mamá:
—Querida, queridísima mamaíta, ¿sabes qué te regalaré por tu
cumpleaños? ¡Un bonito florero!
La mamá le responde emocionada:
—Gracias, Clara, es una idea muy buena, pero yo ya tengo un
florero.
—Hum, mamaíta…, lo tenías… ¡te lo acabo de romper!
