—¡No tengo la culpa de que me haya ido tan mal el cole! —se
justifica Carlos cuando regresa a casa con malas notas—. Lo que
pasa es que me siento al final de la clase, y cuando me toca el turno
de recibir las notas… ¡solo quedan las peores!
—¡No tengo la culpa de que me haya ido tan mal el cole! —se
justifica Carlos cuando regresa a casa con malas notas—. Lo que
pasa es que me siento al final de la clase, y cuando me toca el turno
de recibir las notas… ¡solo quedan las peores!