Dos amigos van charlando por la calle y uno le dice al otro:
—¿Sabes?, yo poseo una memoria excepcional. ¡Todo lo que me
entra en la cabeza se queda allí y ya no lo olvido!
El otro aprovecha la ocasión y le dice:
—Muy bien, pues entonces sin duda te acordarás de aquellos
zapatos que te dejé el año pasado…
—Bueno, ¡esos me entraron por los pies, no por la cabeza…!
