Un joven va a una heladería y le pregunta al heladero:
—¿Qué sabores tiene?
—¡Nata y nueces! —responde el heladero con un hilo de voz,
totalmente afónico.
—¡Huy! —exclama el joven—. ¿Tiene laringitis?
—¡No, solo nata y nueces, acabo de decírtelo!
Un joven va a una heladería y le pregunta al heladero:
—¿Qué sabores tiene?
—¡Nata y nueces! —responde el heladero con un hilo de voz,
totalmente afónico.
—¡Huy! —exclama el joven—. ¿Tiene laringitis?
—¡No, solo nata y nueces, acabo de decírtelo!