Julio ha recibido las notas del último trimestre, y como los resultados
han sido malísimos, decide ir a hablar con la profesora.
—Disculpe, pero creo que no me merecía un cero en esta
asignatura.
Y la profesora le responde:
—Yo tampoco lo creo, pero lamentablemente ¡no existe una nota
por debajo de cero!
