Un señor acaba de cenar en un restaurante y el camarero le pregunta si todo ha sido de su gusto.
—¡Sí, gracias, estaba todo riquísimo!
—¡Menos mal! —exclama aliviado el camarero—… ¡El cocinero hubiera jurado que la carne estaba pasada!
Un señor acaba de cenar en un restaurante y el camarero le pregunta si todo ha sido de su gusto.
—¡Sí, gracias, estaba todo riquísimo!
—¡Menos mal! —exclama aliviado el camarero—… ¡El cocinero hubiera jurado que la carne estaba pasada!