—Abuela, ¿es verdad que cuando las personas se hacen mayores
pierden los dientes y no pueden comer alimentos duros?
—Sí, tesoro.
—Así pues, ¿tú ya no tienes dientes?
—En efecto, cariño.
—Entonces, ¿podrías vigilarme esta barra de turrón?
—Abuela, ¿es verdad que cuando las personas se hacen mayores
pierden los dientes y no pueden comer alimentos duros?
—Sí, tesoro.
—Así pues, ¿tú ya no tienes dientes?
—En efecto, cariño.
—Entonces, ¿podrías vigilarme esta barra de turrón?