Un joven que se cree un avispado negociante le cuenta a un amigo:
—Me he comprado todos estos muebles a plazos y pienso sacar el
triple de beneficio cuando vuelva a venderlos.
—¿Qué me dices? ¿Y cómo lo harás?
—Muy fácil: ¡cuando haya terminado de pagar los plazos ya se
habrán convertido en antigüedades!
