Un amigo le explica a otro:
—¿Sabes que el muy tacaño de mi tío ha renunciado a un viaje
gratis que le tocó el otro día en un sorteo?
—¡No me lo puedo creer! ¿Y cómo es eso?
—Pues resulta que el viaje era a las islas Pago Pago, en Samoa, ¡y
en cuanto oyó el nombre se puso enfermo!
