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Azucena
Llega el enamorado a la casa de la novia. La madre, de costumbres tradicionales, tejía en la sala de su casa. En su habitación, la enamorada terminaba de prepararse. Azucena era una perrita juguetona que le encantaba jugar debajo de una silla mecedora, precisamente la elegida por el enamorado para sentarse a esperar a la joven. El joven había comido cosas que le tenían la barriga llena de gases. Sin darse cuenta, uno de los gasesitos (muy maloliente) le traicionó y salió de su cuerpo inadvertidamente. La señora al percibir el hedor exclama:
“¡Azucena!”
Ante la situación, el joven piensa:
“¡Qué bueno que la señora cree que fue la perrita!” Y aprovecha para soltar otro gas.
La señora repite ¡Azucena! por segunda, tercera, cuarta y hasta una quinta vez.
Sonriendo, el enamorado le dice a la señora:
“No se preocupe, señora, los perritos son almas inocentes. Déjela jugar debajo de la silla, no hay problema conmigo”.
“¡Ay, señor, si la dejo ahí usted me la va a matar a peos!”, responde angustiada la señora.
Ay! las vallas
Esto es un toro que ve una vaca y se dice, ¿me la ligo o no me la ligo? Total el toro salta la valla y le dice a la vaca:
-¿Cómo te llamas maciza?
-Yo flor de primavera pero llamame flor por que la primavera ya a pasado, ¿y tu?
-yo PEPITO, pero llamame pe ,porque el pito me lo he dejao en la valla
Chistes para todos los gusto, reír es una forma de liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo, los chistes pueden ayudarnos a aprender sobre el lenguaje, la cultura y la psicología humana, en definitiva los chistes son una forma de comunicación que nos permite conectar con los demás, expresar nuestra creatividad y escapar de la rutina. Son como pequeñas dosis de alegría que nos ayudan a ver el lado divertido de la vida.
