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El papa se aburre

En el Vaticano el Papa estaba súper aburrido, entonces no encuentra nada mejor que llamar a su chofer para salir a recorrer las calles de Roma, pero el chofer conducía tan lento que el Papa más aburrido estaba, entonces decide cambiarle de puesto y se puso el papa a conducir, el hombre iba a 140 km por hora no respetaba semáforo y se subía a la vereda, de repente un policía para la limusina, que sorpresa se llevó a ver al conductor y no atina a nada más que llamar a su superior explicándole lo que le había pasado el superior le pregunta que quien venia en la limusina y el policía le responde que parece que en la limusina viene Dios, por que viene manejando el Papa.

El padre y el pecador

Este muchacho, Juan, va a la iglesia a confesar sus pecados.
“Padre” dice Juan “he pecado”.
El padre responde “dime, hijo, libera tus pecados”.
Juan prosigue:
“Padre, el lunes estaba en la casa de mi novia y Padre, la casa sola, ella sola, yo sólo; Padre peque”.
El Padre contesta:
“No te preocupes, hijo. Es natural en un muchacho joven como tu el tener esos pensamientos y compartitlos con tu novia. No es un pecado grande, asi que dos rosarios te liberaran de culpa”
“Es que Padre” interrumpe Juan
“esto no termina ahi. El martes, estaba en la casa de mi novia y estaba la mama de mi novia y bueno, ella sola, yo sólo, la casa sola… Padre, pequé”.
“HIJO” dice el padre
“debes ser más cauteloso y tratar de aguantar esos impulsos. Ocho rosarios te liberan de culpa”.
A lo que Juan responde:
“es que Padre, el miércoles estaba en la casa de mi novia y la tía estaba ahi. Y bueno, ella sola, yo sólo, la casa sola, Padre pequé.”
El padre ya sorprendido, le dice a Juan:
“Hijo, tienes más trabajo que hacer. Piensa lo que hiciste y reza…”
Juan interrumpe al padre otra vez:
“Padre, es que el jueves estaba en la casa de mi novia y allí estaba su abuelita. Ella sola, yo sólo, la casa sola. Padre, padre pequé una vez más”.
Un silencio absoluto se apoderó de la iglesia.
El padre no contestaba.
“Padre, Padre” gritó Juan mientras lo buscaba.
Al fin lo vio, agarrado de uno de los abanicos del techo.
“Pero, padre, que hace usted ahí arriba”.
A lo cual el nervioso padre contesta:
“Hijo, hoy es domingo… Yo estoy sólo, tu estas sólo, la iglesia esta sola, y no quiero que peques más”.

Chistes para todos los gusto, reír es una forma de liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo, los chistes pueden ayudarnos a aprender sobre el lenguaje, la cultura y la psicología humana, en definitiva los chistes son una forma de comunicación que nos permite conectar con los demás, expresar nuestra creatividad y escapar de la rutina. Son como pequeñas dosis de alegría que nos ayudan a ver el lado divertido de la vida.

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