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Confesion en la iglesia
Una Señorita va a la iglesia a confesarse:
-”Perdóneme padre porque he pecado”, dice la tipa.
-”Bueno hija, cuéntame tus pecados”, le responde el cura.
-”El otro día estaba caminando por la calle cuando me encontré con
un viejo amigo. Fuimos a tomar un café, empezamos a charlar, fuimos a su
apartamento e hicimos el amor. Y como yo soy tan FRÁšGIL…”
-”Frágil, hija, se dice frágil”, interpone el padre.
-”Bueno, al día siguiente estaba sentada en la plaza cuando de
repente se aparece otro amigo. Empezamos a charlar y después terminamos en
mi apartamento. Y como yo soy tan FRÁšGIL…”
-”Frágil, hija, se dice frágil”, dice otra vez el cura.
-”Y ayer estaba con mis amigas cuando se apareció mi novio.
Empezamos a conversar, después fuimos a su apartamento y como yo soy tan… ay cual es esa palabra, padre?”
-”Puta, hija, puta.”
Confesion al cura
Padre, perdóneme porque he pecado.
– Dime, hija, ¿cuáles son tus pecados?
– Padre, el demonio de la tentación se apoderó de mí, pobre pecadora.
– ¿Cómo es eso, hija?
– Es que cuando hablo con un hombre tengo sensaciones en el cuerpo que no sé como describirlas….
– Hija, por favor, que también soy un hombre…
– Sí, padre, por eso vine a confesarme con usted.
– Bueno hija, ¿y cómo son esas sensaciones?
– No sé cómo explicarlas, por ejemplo, ahora mi cuerpo se rebela a estar de rodillas y necesito ponerme más cómoda.
– ¿En serio?
– Sí, quiero relajarme y quedarme tendida…
– Hija, ¿tendida cómo?
– De espaldas al suelo, hasta que se me pase la tensión…
– Y qué más?
– Es como que tengo un sufrimiento que no le encuentro acomodo.
– ¿Y qué más?
– Como que espero un poco de calor que me alivie….
– ¿Calor?
– Calor, padre, calor humano, que lleve alivio a mi padecer…
– ¿Y cuan frecuente es esa tentación?
– Permanente, padre, por ejemplo, ahora me imagino que sus manos sobre mi piel me darían mucho alivio…
– ¡Hija!
– Sí, padre, perdóneme, pero me urge que alguien fuerte me estruje entre sus brazos y me dé el alivio que necesito…
– ¿Por ejemplo yo?
– Por ejemplo, usted es la clase de hombre que imagino me puede aliviar.
– Perdóname , hija mía, pero necesito saber tu edad…
– Setenta y cuatro, padre.
– Hay Hija, vete en paz y no estés jodiendo que lo tuyo es reumatismo…
Chistes para todos los gusto, reír es una forma de liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo, los chistes pueden ayudarnos a aprender sobre el lenguaje, la cultura y la psicología humana, en definitiva los chistes son una forma de comunicación que nos permite conectar con los demás, expresar nuestra creatividad y escapar de la rutina. Son como pequeñas dosis de alegría que nos ayudan a ver el lado divertido de la vida.
