Últimos chistes agregados
La fiesta del vecino
En la tarde del sábado aproximadamente las 2:00 pm, un niño va donde su padre y le dice:
Papi, ¿Puedo ir a la fiesta de cumpleaños del niño rico que se mudó hace poco ?El padre le dice que sí, pero que esté en casa antes de las 7:00 pm de la noche.
Luego más tarde pasan las 7, las 8, las 9, ya toda la familia está reunida en la casa del niño, y todos preocupados, y a eso de las 11:00 pm el niño llega a la casa con el ojo morado y la cara desbaratada.
El padre preocupado le pregunta:
Mi hijo, ¿Qué te pasó?
Nada papi, que rompieron la piñata y a mí me cayó un televisor y un DVD.
Heidi fumaba porros
Heidi fumaba porros y su abuelo era su camello, según se desprende de tan famosa serie infantil.
Analicemos esta bonita melodía:
“Abuelito dime tú…que sonidos son los que oigo yo…”
Bién, Heidi es un personaje supuestamente joven, mientras que su Abuelito es, consecuente y visiblemente, mayor. El hecho de que Heidi pida información a su
abuelo sobre los sonidos, cuando lo normal sería que ella oyera bastante mejor que su pariente, puede implicar, una de las dos circunstancias siguientes:
Que Heidi padeciera una enfermedad congénita, o bién hubiera sufrido un accidente que limitara su capacidad auditiva, que hacía que oyera peor que su abuelo, quien probablemente tendría una edad 10 veces mayor.
Que sus sentidos, así como sus reflejos, estuvieran alterados por alguna razón.
“Abuelito dime tú, …porqué yo en una nube voy…”
Esta segunda frase de la canción confirma una y sólo una de las posibilidades anteriores. En efecto, se confirma que el estado mental de Heidi estaba de algún modo alterado, hasta el punto que la pequeña Heidi podía tener alucinaciones, ver o sentir cosas no reales.
“…Dime porqué huele el aire a…”
Nuestro argumento adquiere más fuerza a medida que se avanza en la letra de esta canción; Heidi nota un extraño olor en el aire, pero, debido a su estado, no acierta a identificarlo, sabiendo
evidente el origen de este hedor, como veremos más adelante.
“…Dime porqué yo soy tan feliz…..”
El estado de euforia injustificada de nuestra protagonista es evidente. El hecho de preguntar a una persona externa sobre su felicidad (cuando lo razonable sería que ella misma supiera el origen de tal alegría , refuerza la teoría de que Heidi estaba mentalmente excitada.
Y por fin:
“…Abuelito, nunca yo de ti me alejaré…”
Viviendo cuan feliz estaba la niña afirma que quiere mantenerse en ese estado, y,
para ello, es necesario permanecer cerca del abuelo.
Manifestaciones de exitación mental
Acoso sexual obsesivo
Tendencias zoofílicas exageradas
Paranoide con tendencias suicidas
Conclusiones:
1. Heidi se encuentra en un estado de conciencia alterada.
2. El aire huele raro.
3. Siente una felicidad absurda.
4. Manifiesta su dependencia de otro personaje.
Luego, la conclusión global es la siguiente:
Heidi era una consumidora habitual de estupefacientes, más concretamente, fumadora
de derivados del cannabis (Marihuana, Hachis, lo que le proporcionaba un estado
artificial de alegría y euforia. Ademá puede deducirse que su Abuelo, contrario a
cualquier sentido de la protección por su nieta, le proporcionaba tales sustancias,
ya fuera de manera gratuita u obteniendo con ello un beneficio de cualquier tipo.
Fotos comprobantes:
Heidi flipando en colores tras fumarse un porro nevadito de dos papeles.
Ostensible estado de euforia de Heidi al compartir una “pipa de cannabis” con su
abuelito del alma con el que eventualmente mantiene relacciones sexuales en pago de estupefacientes varios suministrados por dicho pariente.
Chistes para todos los gusto, reír es una forma de liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo, los chistes pueden ayudarnos a aprender sobre el lenguaje, la cultura y la psicología humana, en definitiva los chistes son una forma de comunicación que nos permite conectar con los demás, expresar nuestra creatividad y escapar de la rutina. Son como pequeñas dosis de alegría que nos ayudan a ver el lado divertido de la vida.
