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Muertos de hambre

Están tres amigos muertos de hambre, sólo tienen un céntimo, van a un restaurante y preguntan:
¿Qué nos puede dar por un céntimo?
Y el camarero contesta:
No puedo daros nada, pero bueno, haré una excepción y os daré esta tortilla.
Los tres amigos se fueron con la tortilla, y como era tan pequeña uno propuso:
Esta tortilla es tan pequeña que no podremos comérnosla entre los tres. Haremos lo siguiente: nos iremos a dormir y el que sueñe que va más lejos se comerá la tortilla.
Por la noche va uno de ellos y se levanta y la come. Al día siguiente dice el primero:
Yo he soñado que iba al cielo, muy alto, muy alto, y hablaba con Dios.
Dice el segundo:
Yo he soñado que iba al infierno, muy abajo, muy abajo y hablaba con el diablo.
Y finalmente dice el tercero:
Pues yo, como tardabais tanto, pensé que ya no veníais y me comí la tortilla.

Los tres castigos chinos

Un estudiante viajaba por el mundo y llega a una posada en China, le pregunta al administrador (un anciano de 120 años de edad), si tenía un cuarto para pasar la noche ya que se encontraba perdido. Este le responde que sólo tenía un cuarto en el tercer piso junto al cuarto de su nietecita y se lo ofrece, no sin antes advertirle que si le pasaba algo a su nieta, le aplicaria los 3 castigos chinos. El tipo le asegura que no iba a pasar nada y acepta el cuarto. A la hora de la cena baja por la escalera una dulce Chinita de unos 20 años de edad, muy linda y sensual. Durante toda la cena la Chinita no dejaba de mirarlo y el hombre no podía de dejar de pensar en lo que le habia dicho el anciano. En la noche, la tentación fue demasiado grande para el tipo y pasó mucho… pero mucho tiempo con la Chinita… Cansado vuelve a su cuarto a descansar y se duerme. A la mañana siguiente amanece con una roca inmensa encima de su cuerpo y con un papel que decia:
“Primel castigo chino: loca encima de cuelpo”.
El tipo piensa que si eso era lo peor que podía hacer el pobre anciano, no iba a ver mayores problemas. Se levanta, carga la roca y la tira por la ventana. Al tirar la roca por la ventana ve otro papel en el marco de la ventana que decia:
“Segundo castigo chino: loca amalada a huevo delecho”.
El tipo al ver que la cuerda ya estaba llegando al punto en que se iba a estirar, no lo piensa 2 veces y se tira por la ventana, “mejor un par de huesos rotos que un huevo menos”. Cuando va cayendo por el segundo piso lee un gran cartel en el piso que decia:
“Telcel castigo chino: huevo izquieldo amalado a pata de cama”.

Chistes para todos los gusto, reír es una forma de liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo, los chistes pueden ayudarnos a aprender sobre el lenguaje, la cultura y la psicología humana, en definitiva los chistes son una forma de comunicación que nos permite conectar con los demás, expresar nuestra creatividad y escapar de la rutina. Son como pequeñas dosis de alegría que nos ayudan a ver el lado divertido de la vida.

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