Últimos chistes agregados
La quiropráctica y la pelotita de golf
Dos mujeres jugaban al golf en una mañana soleada. De pronto vieron con horror como la pelota se dirigía directamente hacia unos hombres que jugaban en el siguiente hoyo.
La pelota golpeó a uno de los hombres, quien de inmediato juntó ambas manos en su entrepierna, y cayó al suelo rodando y gimiendo lastimosamente.
Las mujeres corrieron hasta donde estaba el hombre. Una de ellas, sintiéndose culpable, dijo:
– Por favor, déjeme ayudarlo. Soy quiropráctica y sé como quitarle el dolor si usted me lo permite.
– Ouch, auuuu, noooo. Estaré bien… el dolor se me pasará en unos minutos, contestó el hombre, mientras permanecía en posición fetal, tirado en el cesped y con las manos en su entrepierna.
Ella insistió hasta que finalmente él le permitió ayudarlo; ella gentilmente le separó las manos y lo acostó a su lado, le desabrochó los pantalones, puso sus manos dentro y comenzó a masajear.
– Se siente bien? preguntó la dama.
– ¡Me siento fantástico!pero el dedo me sigue doliendo..
La final
Érase una vez un tipo llamado Pepe, que recibió una entrada gratuita en su empresa para ver la final Madrid – Barsa en el Santiago Bernabéu.Desgraciadamente, cuando nuestro amigo Pepe llegó al estadio, cayó en la cuenta de que su asiento estaba más o menos en quintopino y que para ver algo de lo que pasaba en el campo, se arriesgaba a tener tortícolis para el resto de su existencia.
Apenas había empezado el primer tiempo, cuando Pepe se fijó en una fila de 10 asientos vacíos, que estaban situados en la mejor zona del estadio. Decidió probar suerte y se dirigió hacia dicho lugar, sorteando los guardias de seguridad hacia los asientos vacíos. Mientras se sentaba, preguntó al caballero que estaba allí sentado, “Perdone, hay alguien sentado aquí? Y el hombre respondió que no.
Muy contento por la gran suerte que había tenido, Pepe volvió a preguntar al hombre, “Esto es increíble, quién en su sano juicio tendría un asiento como este para este partido y se lo perdería??”
El hombre respondió, “Bien, en realidad, ese asiento me pertenece, se suponía que iba a venir con mi mujer, pero murió. Esta es la primera final que no vemos juntos desde que nos casamos en 1967.”
“Oh, eso sí que es triste”, dijo Pepe, “pero perdone, no pudo Ud. encontrar a alguien que quisiera este asiento? Un familiar o amigo cercano?”
“No,” respondió el hombre, “están todos en el funeral.”
Chistes para todos los gusto, reír es una forma de liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo, los chistes pueden ayudarnos a aprender sobre el lenguaje, la cultura y la psicología humana, en definitiva los chistes son una forma de comunicación que nos permite conectar con los demás, expresar nuestra creatividad y escapar de la rutina. Son como pequeñas dosis de alegría que nos ayudan a ver el lado divertido de la vida.
