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Compitiendo por la pasta
Era una competencia de natación por 1000 dólares, en la cual tenían que atravesar una alberca de 500
metros de longitud con pirañas en los primeros 100 mt., anguilas eléctricas en los 200 mt.,cocodrilos en los
300 mt., tiburones en los 400 mt., y en los 500 mt estaba la bolsa que contenía los 1000 dólares.Sólo
participarían 3 nadadores.va el primer nadador, se avienta al agua y cuando está por pasar los primeros 100
mt., que se lo comen las pirañas, va el segundo se avienta, pasa los 100 mt.,llega a los 200 mt, y cuando va a
llegar a los 300 mt,que lo electrocutan las anguilas, por último el tercer nadador se echa un clavado y pasa los
100mt, pasa los 200 mt, pasa los 300 mt,y cuando llega a los 400 mt,sale un tiburón y se lo come, de repente
cae al agua un cuarto nadador, pasa los 100 mt, pasa los 200 mt, pasa los 300 mt, pasa los 400 mt, llega a
los 500 mt y agarra la bolsa con los 1000 dólares.Llegan los reporteros con cámaras y micrófono en mano y
le preguntan:¿cómo se siente después de haber ganado estos 1000 dólares? y el sujeto responde:”pues muy
feliz por el dinero , pero por otro lado me siento muy enfadado”, los reporteros le preguntan: pero ¿por que?
y este responde:”pues lo que pasa es que no me di cuenta quien fué el hijo de su #**#… perra madre que me
aventó a la alberca”
Competición de remo
Cuentan las crónicas que en 1.994 se celebró una competición de remo entre dos equipos, uno compuesto por trabajadores de una compañía española, y el otro por sus colegas de otra empresa similar japonesa. Se dio la salida y los remeros japoneses se empezaron a destacar desde el primer momento. Llegaron a la meta y el equipo español lo hizo con una hora de retraso sobre los nipones. De vuelta a casa, la Dirección se reunió para analizar las causas de tan bochornosa actuación y llegaron a la siguiente conclusión:
– Se ha podido observar que en el equipo japonés había un jefe de equipo y diez remeros, mientras que en el español había un remero y diez jefes de equipo. Por lo que para el año próximo se tomarán las medidas adecuadas.
En el año 95, se dio de nuevo la salida y nuevamente el equipo japonés se empezó a distanciar desde la primera remada. El equipo español llegó esta vez con dos horas y media de retraso sobre el nipón. Dirección se volvió a reunir después del sonado rapapolvo de Gerencia para estudiar lo acaecido, y vieron que este año el equipo japonés se compuso nuevamente de un jefe de equipo y diez remeros, mientras que el español, tras la eficaces medidas adoptadas el año anterior, se compuso de un jefe de equipo, dos asesores de gerencia, siete jefes de sección y un remero. Por lo que tras un minucioso análisis, se llega a la siguiente conclusión:
– EL REMERO ES UN INCOMPETENTE.
En el año 96, como no podía ser diferente, el equipo japonés escapó nada más darse la salida. La trainera que este año se había encargado al departamento de nuevas tecnologías, llegó con cuatro horas de retraso. Tras la regata y, a fin de evaluar los resultados, se celebró una reunión de alto nivel en la cuarta planta del edificio de la central, llegándose a la siguiente evaluación:
– Este año, el equipo nipón optó una vez más por una tripulación tradicional, formada por un jefe de equipo y diez remeros. El español, tras una auditoría externa y el asesoramiento especial del departamento de organización, optó por una formación mucho más vanguardista, que se compuso de un jefe de equipo, tres jefes de sección con plus de productividad, dos auditores de Arthur Andersen, cuatro vigilantes jurado que no quitaban ojo a un único remero, al que habían amonestado y castigado quitándole todos los pluses e incentivos por el fracaso del año anterior.
Tras varias horas de reuniones, se acordó que:
– En la regata del 97, el remero sería de contratación externa.
No obstante, a partir de la vigesimoquinta milla marina, se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla, que roza el pasotismo en la línea de meta.
Chistes para todos los gusto, reír es una forma de liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo, los chistes pueden ayudarnos a aprender sobre el lenguaje, la cultura y la psicología humana, en definitiva los chistes son una forma de comunicación que nos permite conectar con los demás, expresar nuestra creatividad y escapar de la rutina. Son como pequeñas dosis de alegría que nos ayudan a ver el lado divertido de la vida.
