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¿Como se llama la calle?
Estaba un borracho caminando tranquilamente en la calle y de repente se encuentra un muerto tirado debajo de una caseta telefónica y decide llamar a la policía:
“Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cual es su problema?”
“He encontrado a un muerto” dice el borracho.
“Está seguro de que está muerto.”
“Sí, señor estoy seguro.”
“Muy bien, en que calle se encuentra.”
“Espéreme, le vuelvo a llamar ahorita.”
Entonces el borracho se dirige a ver el nombre de la calle y apresurado regresa al teléfono y vuelve a marcar.
“Buenas noches usted está hablando a la estación de policías, ¿cual es su problema?”
“Soy el del muerto.”
“Ah sí señor, ¿cual es la calle?”
“Es… a ver, déjeme volver a ir a ver.”
Vuelve a ir a ver el nombre de la calle y esta vez lo va repitiendo en su mente.”
“Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cuál es su problema?
“Soy yo el del muerto.”
“Ah sí, usted, ¿cómo se llama la calle?”
“Ah, es… otra vez se me olvidó.”
Va varias veces y siempre a la hora de marcar se le olvida el nombre de la calle. Hasta que por la duodécima vez habla:
“Buenas noches, usted está hablando a la estación de policías, ¿cual es su problema?”
“El del muerto.”
“Ah otra vez usted, señor, ahora sí dígame como se llama la calle.”
“Insurgentes.”
“Pero por que no lo dijo antes si no está tan difícil.”
“¡Es que el nombre de la otra estaba tan difícil que mejor moví al muerto!”
Carmelito, “el espabilao”
Va Carmelito conduciendo su coche con unas copillas encima. Se encuentra con la policía y ésta le hace señas para que se detenga. Se acerca el polícia y al darse cuenta de su estado le hace la prueba de alcoholemia y le denuncia:
– Le tengo que denunciar y retirar su permiso de conducir por un período de dos meses y por favor, inmediatamente deje su coche en el garaje.
Carmelito no hace caso al policía y sigue conduciendo con toda normalidad. Al cabo de un mes un policía le vuelve a detener y le dice:
– Por favor, ¿me deja su carnet de conducir?
Carmelito un poco molesto y extrañado le dice:
– A ver si se ponen de acuerdo, que un compañero suyo me lo quitó y aún no me lo ha devuelto
Chistes para todos los gusto, reír es una forma de liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo, los chistes pueden ayudarnos a aprender sobre el lenguaje, la cultura y la psicología humana, en definitiva los chistes son una forma de comunicación que nos permite conectar con los demás, expresar nuestra creatividad y escapar de la rutina. Son como pequeñas dosis de alegría que nos ayudan a ver el lado divertido de la vida.
