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Genio sordo
Un hombre entra en un bar con una boya bajo el brazo y una bolsa de plástico en la mano. Se dirige al camarero y le pide una copa.
El camarero curioso le pregunta: Oiga, ¿Me permite preguntarle que hace con esa boya? Es que, paseando por la playa me encontré esta bolsa de plástico, la abrí y vi una botella, la destapé y salió un genio que me concedió un deseo.
Venga hombre, que ya soy mayorcito para que me tome usted el pelo.
Que si, hombre, mire se lo demostraré. El hombre saca la botella, la destapa y aparece un genio muy solemne que le dice al camarero: ¡Te concedo un deseo, pide lo que quieras! El camarero casi sin contener la emoción exclama: ¡Quiero que me des un millón de pelas! ¡Concedido! Y al instante el bar aparece lleno de velas encendidas. El camarero atónito exclama: Este genio está un poco sordo, ¿verdad?? A lo que el visitante contesta: Mírame a mi con boya de 25 centímetros?
Genio sin casa
Viene un vagabundo caminando, cabizbajo y triste cuando de pronto, en el suelo, ve una lata de sardinas. Sin interrumpir su paso, le da un puntapié a la lata y sin esperarlo; sale un genio de adentro del envase y le dice:
¡oh! Vagabundo, por haberme salvado te concederé un deseo, pide.
El vagabundo, repleto de alegría le dice:¡genio!, yo quiero una casa bien grande, bien grande, con columnas de mármol y fuentes de…
en eso el genio lo interrumpe:
¡Si hombre!!!, ¿Acaso no me ves a mí viviendo en esta lata de sardinas?.
Chistes para todos los gusto, reír es una forma de liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo, los chistes pueden ayudarnos a aprender sobre el lenguaje, la cultura y la psicología humana, en definitiva los chistes son una forma de comunicación que nos permite conectar con los demás, expresar nuestra creatividad y escapar de la rutina. Son como pequeñas dosis de alegría que nos ayudan a ver el lado divertido de la vida.
